Lic. Anahí Bressan

MP 80.448

TÍTULOS

Lic. en Psicología (Universidad Nacional de Rosario) – Año 1977
Especialista en Psicología Clínica con Orientación en Adultos
Especialista en Psicología Clínica con Orientación en Adolescentes

ÁREA

Clínica de Adultos 

ORIENTACIÓN TEÓRICA

Psicoanalista con formación en la línea freudiana- lacaniana

MODALIDAD

Individual – Grupal

DOMICILIO PROFESIONAL

Merlo

CURRÍCULUM ABREVIADO

• 35 años de ejercicio profesional en el ámbito privado e institucional.
• Supervisora en el ámbito privado desde el año 2000. Integrante de la Subcomisión de Supervisores. Año 2011.
• Autora de diversas publicaciones.
• Especialista en Psicología Clínica con Orientación en Adultos Certificación otorgada por el Consejo Superior del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires.
• Especialista en Psicología Clínica con Orientación en Adolescentes. Certificación otorgada por el Consejo Superior del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires.
• Egresada de la Escuela de Post-grado en Clínica de Niños y Adultos. Línea Freudiana- Lacaniana. Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires. Distrito XIV. Morón. Año 1997.
• Master: “Formación en Valores en contextos Educativos”. Becada por la O.E.I (Organización de Estados Iberoamericanos). Universidad de Barcelona. España. Año 2001- 2002.
• Postgrado Interdisciplinario sobre Adicciones. Certificación otorgada por la AASM (Asociación Argentina de Salud Mental). Año 2009. 
• Participación en diversos Congresos, Jornadas, Ateneos Clínicos como: Disertante, Integrante del Comité Organizador, del Comité Científico, Asistente. 
• Miembro Titular de la AASM (Asociación Argentina de Salud Mental). Año 1997 a la fecha.
• Responsable del Área de Prevención del Servicio de Atención a la Comunidad: Asistencia y Prevención (S.A.C) del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires. Distrito XIV. Morón. Año 2002-2008
• Coordinadora de la Subcomisión de Prevención en Niñez y Adolescencia del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires. Distrito XIV. Morón. Año 1997-2004.
• Concurrente del Servicio de Adultos. Centro de Salud Mental N° 3 Arturo Ameghino. CABA. Año 1979-1981 
• Docente de los C.I.E (Centros de Investigaciones Educativas) de la Provincia de Buenos Aires. Año 1998-2004.
• Capacitadora del “Proyecto Convivencia”. Dirección Provincial de Educación Superior y de Formación y Capacitación Docente Continua. Ministerio de Educación. Provincia de Buenos Aires. Año 2000-2003.

PROPUESTA DE TRABAJO

Algunos de los aspectos que propongo trabajar en el espacio de la supervisión entendida como co-visión y realizada bajo el marco conceptual de la línea freudiana-lacaniana serían:
• La detección de los puntos ciegos del analista que viene a supervisión: detectar esos puntos ciegos que obturan, hacen obstáculo a las posibilidades de avances en el proceso analítico (resistencias del analista). A partir de la detección de los mismos, el analista que lleva adelante la cura podrá trabajarlos en la supervisión o llevarlos y ponerlos a trabajar en el espacio de su propio análisis personal.
• La consideración de los aspectos transferenciales puestos en marcha en el proceso.
• El establecimiento de un diagnóstico clínico. Poder detectar la estructura clínica, ya que de ello va a depender la dirección de la cura.
• Los mecanismos defensivos predominantes, puestos en juego.
• La articulación entre lo teórico y lo técnico.
• La sugerencia de material bibliográfico.

Entiendo que el dispositivo de la supervisión forma parte de un entramado, de una red inter-subjetiva de sostén donde el analista que trae material para supervisar, con el acompañamiento del supervisor puedan trabajar sobre las trabas que se le presentan a ese analista con cada caso en particular, de manera que consigan ir enfrentando esos inconvenientes, haciendo que su deseo (el del analista) no decaiga.

Esta formulación se apoya en los dichos de Colette Soler, quien plantea que “sin psicoanalista no hay análisis, y que la verdadera apuesta de toda demanda de control es: asegurar que hay psicoanalista”.

Pienso que uno de los objetivos de la supervisión debe centrarse en evaluar la importancia de no abandonar el rol profesional. Es importante detectar cuando se está ante ese riesgo, el riesgo es la posibilidad de perder el rumbo. Lacan en la clase del 22 de mayo de 1964 (Seminario de la Angustia), plantea que: “la propia experiencia psicoanalítica debe estar orientada pues sino se extravía”. Para que no se extravié la experiencia psicoanalítica se apoya en tres pilares: análisis personal, estudio de la teoría psicoanalítica y supervisión.

En el acto de la supervisión pienso que es importante el abordaje del “caso por caso”. Es primordial rescatar los significantes esenciales que son traídos al espacio de la supervisión, o sea, aquellos que aparecen en el discurso de cada sujeto, escuchando las asociaciones en relación a esos significantes que insisten en el discurso, atendiendo aquello que hace del síntoma particular de cada quien una verdadera demanda de análisis. Consiguiendo situar el momento en que se hace el pasaje de entrevistas preliminares a una verdadera demanda de análisis que va a estar determinada por la instalación de la transferencia. Dado que el síntoma se hace analizable solo puesto a trabajar en transferencia.

Entiendo que otro de los objetivos de la supervisión, es que el analista aprenda a evaluar la propia labor analítica siendo la meta más importante de la supervisión el logro de una identidad del supervisando como analista.

El dispositivo de la supervisión es también un sitio que permite ir interiorizando la diferencia entre tiempos lógicos y tiempos cronológicos, y fundamentalmente, opera de soporte para poder soportar los tiempos lógicos que nos impone el trabajo del inconsciente. 

Un aporte importante que hace C. Soler, a propósito del tema del control, “es que una demanda de control, debe adaptarse a la posición del sujeto sin standards establecidos”. Por consiguiente, cada supervisando va a llegar de diferentes maneras al espacio de la supervisión y va a presentar el material y las vivencias frente al mismo de las formas más variadas; será función del supervisor realizar las intervenciones pertinentes que lo ayuden a mantenerse en el lugar de analista, pudiendo sostener, o recuperar (en el caso de haberla perdido), su capacidad para escuchar e interpretar.